Coping with Grief
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lberta García “Berta” o “Mama Berta” nació el 9 de abril del 1975 en Oaxaca, México de padres Santiago García Santos y Teresa García Alonso. Es mamá de Litzel, Cyndy y Harrison y querida abuela de Junior y Grissy. También es hermana de Magali, “Lolo”, Abel y Oliver.
Su niñez la vivió en una ranchería llamada el Encinal, al momento de iniciar sus estudios de primaria sus papás la mandaron a un albergue de la comunidad de Benito Juárez. Pero su papá, al ver qué por ser más pequeños los niños en el albergue le quitaban su comida, útiles escolares, y dulces se mudaron al pueblo para poder tenerla en casa y poder verla en su educación. Así fue creciendo y ayudando a sus papás en las tareas del hogar, apoyo a sus padres en la crianza de sus hermanos. Siendo la mayor, todas las mañanas salía a las casas a ofrecer los panes. Todos los recuerdan como la luz del día con sus "buenos días, buenos días van a querer pan?”. A muchos les marcó su niñez con esa frase y muchos conocidos indican que todos esperaban esos "buenos días". Apoyo a su mamá con las llegadas de sus hermanos, jugando, cuidando de ellos. En especial a los dos menores, los cuales son gemelos y ella fue quien brindó esos momentos de alegría a todos los hermanos. Ya en el proceso de la secundaria sus papás le insistieron en seguir estudiando pero no quiso y se incorporó a varios talleres de costura, tejido, de cocina de coctelería y al coro de la iglesia católica. Ella estaba presente siempre y era muy participativa en los eventos de la iglesia.
Posteriormente tuvo a su primera hija y emigró a la ciudad de Oaxaca en la cual vivió su maternidad, después de tres años regresó al pueblo apoyó a su mamá por salud y de ahí Berta se mudó a los estados en el 2004. A los tres meses de establecerse, mando por su hija mayor. Ahí crió a sus hijos como una madre soltera. Empezar una vida en un lugar nuevo no fue fácil para ella pero nunca se quejó y siempre encontró una manera de hacer las cosas. Ella siempre les comentaba a sus hijos que “la educación es algo que nadie te puede cortar”. A pesar de los largos días del trabajo en tablaroca y el diario trabajo casero ella ayudaba a su hija Litzel con su tarea. Ella agarraba un diccionario y traducía cada palabra individualmente de las tareas para que la pudiera entender.
A sus tres hijos siempre los tenía involucrados en la escuela y actividades extracurriculares. Para poder nutrir la educación de sus hijos, ella siempre estaba presente y ella misma empezó a tomar clases de inglés. Es ahi donde comenzaron muchas amistades bonitas. Para salir adelante, ella usó su creatividad y talento artístico en trabajos como costura, bordado, cuidado de niños y el tejido. Ella se aseguró que sus hijas tuvieran las mismas habilidades que ella. Aunque era una mujer muy ocupada siempre estaba muy atenta de sus plantas.
Aparte de todo eso, lo más importante para ella era su Fe. Para llenar su alma, se unió a la iglesia católica St. John Neumann donde encontró una segunda familia. Cada oportunidad que tenía ella estaba dedicando su vida al Señor. Ella introdujo y alimentó la fe de sus hijos con su ejemplo. En su tiempo aquí fue parte de varios grupos de oración, la comunidad, y asistía a todas las organizaciones en lo que podía. Berta era una mujer luchadora que siempre ponía su Fe en Dios. Ella era una mujer de pocas palabras pero sus acciones y forma de ser es lo que más resaltaba su Fe.
Su Fe continuó creciendo aún más cuando fue diagnosticada con cáncer de seno en el 2022. Ella tomó la noticia con una actitud positiva. Pasó por una mastectomía, quimioterapia y radiología y con esos tratamientos pudo vencer el cáncer. Diosito le regaló dos años muy buenos y felices más. En abril del 2024, le informaron que le había regresado el cáncer en el pulmón izquierdo, el centro del pecho y la columna vertebral. Después de esa noticia, ella decidió una vez más dejarlo todo en la mano de Dios. Ella pudo reunirse con su mamá y familiares en México después de 20 años. Al regresar, es cuando la enfermedad empeoró y fue internada en el hospital por una semana. Ella tomó la decisión de volver a su hogar y disfrutar sus últimos días con sus hijos, nietos y amistades.
Alberta García, “Berta” o “Mama Berta”, falleció en su hogar el martes, 20 de agosto del 2024 a los 49 años. Sus hijos la recuerdan como una consejera, amiga, maestra y por su amor duro. Sus amistades la describen como una mujer sencilla, guerrera, fuerte y honesta. Su familia la recordará con mucho amor y vivirá siempre en sus corazones porque aunque su cuerpo ya no nos acompaña su espíritu siempre estará presente en cada uno de nosotros.
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